sábado, 6 de septiembre de 2008

EL REY DE LA COCA

Publicación: FHM
Fecha: Julio de 2006

Autor: Amir Andriesse
Género: Reportaje

Sección: Sociedad










EL REY DE LA COCA















Repasamos la increíble peripecia vital del infame Pablo Escobar, capo del Cártel de Medellín y el mayor criminal civil de la historia de la humanidad.


Un trabajador de la Agencia Antidroga de Estados Unidos dijo una vez que Pablo Escobar era a la cocaína lo que Henry Ford a los automóviles. A nosotros no se nos habría ocurrido nada mejor...
“¡Idiotas! ¡Ése no es mi hijo! ¡Habéis disparado al hombre equivocado!”. Hermilda, madre de Pablo escobar, miraba triunfante a los policías situados junto al cuerpo que señalaba con el dedo. Ese fiambro no era su hijo. Pero los policías le dijeron que se apartara para dejar sitito a una camilla que descendió desde el techo de una casa cercana. Sobre ella, un hombre descalzo, con los vaqueros con el dobladillo vuelto y un jersey azul. Tenía sangre pegada a la negrísima barba. Era su hijo. La mujer sintió dolor y enfado; también alivio “Ahora por fin descansa en paz”.
Pablo Emilio Escobar Gaviria nació el 1 de diciembre de 1949 en el seno de una familia que, por entonces y en la Colombia rural, se podría considerar de clase media (aunque luego intentaría hacer creer a los demás que procedía de una familia pobre). Dejó el colegio con diecisiete años para tener más tiempo libre que dedicar a su nueva afición: fumar hierba. La marihuana colombiana era la mejor del mundo, además de barata y fácil de conseguir. Pablo fue, hasta el día de su muerte, consumido acérrimo. Se levantaba a las dos de la tarde y lo primero que hacía era ponerse a fumar; se pasaba los días colgado.
La carrera delictiva de Escobar comenzó con pequeños delitos, como vender décimos de lotería falsos o tabaco ilegal y robar en la calle. Era un tipo bajito (no llegaba a 1,70 m), regordete, con una gran cabeza coronada por una espesa mata de pelo negro y un enorme y mugriento bigote. Además, tenía más cojones que todos los que le rodeaban. Quizá a causa de los porros, el caso es que Pablo tenía la capacidad de mantenerse excepcionalmente en clama mientras el resto de la gente se dejaba llevar por el pánico. Empleaba esta cualidad para impresionar a sus amigos hampones y, sobre todo, para inspirarles temor. En esta época empezó a dar rienda suelta a su lado violento, en ocasiones letal. Si alguien le debía dinero, hacía que le secuestraran. Si la familia no podía o no quería pagar el rescate, liquidaba al rehén. A veces se lo cargaba incluso habiendo cobrado el rescate, como aviso a navegantes.




AQUÍ ESTOY YO





Dos fotos de los primeros "fichajes" de Pablo Escobar (la segunda foto es una portada de un libro).



En los años 70, la generación de los marihuaneros descubrió la cocaína, y Pablo Escobar construyó los fundamentos del imperio que lo convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo. Levantó este imperio junto con los hermanos Ochoa, Carlos Lehder y José Rodriguez Gacha. La forma en que en que se hizo con el control definía muy bien su estilo: Fabio Restrepo era uno de los primeros capos de la coca en Medellín. A mediados de aquella década, enviaba unos 60 kilos de coca a Miami una o dos veces al año. Pablo se puso en contacto con Restrepo porque quería venderle algo de coca sin cortar. El lugar de la cita que dispuso Pablo era un apartamento sucio, con ropa tirada por todas partes. Él iba vestido como el típico maleante callejero: camiseta talla XX, vaqueros descoloridos con el dobladillo subido y zapatillas de deporte hechas polvo. Restrepo compró los 14 kilos que tenía Escobar en un cajón mugroso y se burló de aquel enanito gordinflón. Dos meses después, Restrepo fue asesinado y pablo se convirtió en el nuevo “Patrón” de Medellín.
Los lugareños estaban encantados con Escobar porque les daba trabajo y buenos sueldos. Vivían en Barrio Pablo, donde Escobar inauguraba canchas de fútbol y estrechaba la mano de los pensionistas. Era el héroe de la ciudad, el hombre que había conseguido que Medellín saliera en los mapas. Pablo llevaba el mismo estilo de vida de los capos de la droga de Corrupción en Miami. En 1979 construyó una hacienda de casi 30 km2 que llamó Nápoles. Sólo el terreno le costó 50 millones de euros... En ella creó una pista de aterrizaje, seis piscinas, un par de lagos y carreteras. Tenía elefantes, cebras y otros animales exóticos. Delante de la mansión colocó un sofá lleno de agujeros de bala que decía que había pertenecido a Bonnie y Clyde. Nápoles era la absurda y extravagante manera que tenía Pablo de demostrar que era un hombre hecho a sí mismo. Y no tenía inconveniente en mostrar al mundo cómo lo había logrado. Sobre la entrada de la propiedad, a modo de trofeo, puso el avió en el que llevó su primer cargamento de drogas.




EL VANIDOSO








Pero Escobar quería más. No le bastaba con ser amado por “su gente” y tener más dinero del que podría gastar. Ansiaba reconocimiento y se empezó en conseguirlo comprándose una carrera política. En 1982 resultó “elegido” representante suplente en el Congreso colombiano por el partido Nuevo Liberalismo. Así, Escobar consiguió estatutos y pasaporte diplomático, gracias al cual lograría su gran sueño de viajar a Estados Unidos, sentarse en el porche de su enorme finca de Florida e incluso visitar la Casa Blanca.
Pero cuando Escobar se disponía a hacerse cargo de su escaño en el Congreso, su sueño político se vino abajo. Bogotá no era Medellín, y sus compañeros congresistas sabía cómo había masado su fortuna, la forma en que había llegado hasta ahí, y protestan encendidamente. El recién nombrado ministro de Justicia, Rodrigo Lara, intentó dejar a Pablo en evidencia y lo acusó de hacer sobornos y usar dinero negro para campañas políticas. El pasaporte diplomático le fue confiscado y acabó ruidosamente expulsado del partido.
Escobar estaba furioso, herido en su orgullo. Tres meses después, Lara fue asesinado. El chaleco antibalas regalo del embajador americano estaba a su lado, aunque no le habría servido de mucho: le dispararon a bocajarro siete balas con una ametralladora. Escobar pasó de ser héroe local a enemigo público humero uno: se abría la veda.
El mayor temor de Escobar era se extraditado a Estados Unidos. “Prefiero una lápida en Colombia que una celda en Estados Unidos”, solía decir. Luchó con todos su medios contra el convenio de extradición que había acordado el Gobierno. Desde el asesinato de Lara, murieron treinta jueces relacionados con el convenio. En noviembre de 1985, varios miembros del grupo guerrillero M19 asaltó el Palacio de Justicia de Bogotá (financiados por Escobar). Tras el asedio habían perdido la vida 95 empleados de justicia, entre ellos once de los veinticuatro jueces supremos.



COSECHA ROJA




Luis Galán, el hombre que echó a Escobar del partido de los Nuevos Liberales iba directo a la presidencia de Colombia. No dejó pasar la oportunidad de vocear que, en cuanto asumiera el cargo, declararía la guerra a Escobar y al Cártel de Medellín, así que Don Pablo se lo despachó. Sin embargo, en el intento de asesinato de su sucesor, César Gaviria, Escobar cometió un error gravísimo. Puso una bomba en un avión comercial en el que se suponía que viajaba Gaviria. Murieron 110 personas, entre ellas dos estadounidense, pero Gaviria ni siquiera iba a bordo. Con este acto de terrorismo, Escobar se convirtió no sólo en objetivo para Colombia, sino en el enemigo público número 1 de Estados Unidos. En los primeros cuatro meses tras la muerte de Galán, veinte traficantes fueron extraditados a Estados Unidos y, con la ayuda de sus aliados norteamericanos, el presidente Barco creó unos cuerpos policiales especiales. Uno de ellos, el Bloque de Búsqueda, tenía un único objetivo: encontrar y arrestar a los grandes capos del Cártel de Medellín: Gacha, los hermanos Ochoa y, por supuesto, Pablo Escobar. La unidad la dirigiría el coronel Hugo Martínez. En las primeras dos semanas de existencia, murieron 30 de sus 200 hombres. Sus identidades eran un secreto, pero eso no evitó que fueran asesinados uno a uno. Parecía imposible mantener algo en secreto a Pablo Escobar: todos los taxistas y los repartidores de periódicos de la ciudad seguían leales al patrón.
Colombia estaba en guerra. Todas las noches se producían explosiones en Bogotá, pequeñas, grandes, de advertencia... pero sobre todo de acoso al Gobierno. Un autobús de 500 kilos de explosivos detonó fuera de la sede del servicio secreto colombiano, registrándose 70 muertos y cientos de heridos..





UNA JAULA DE ORO


En mayo de 1990, César Gaviria fue proclamado presidente de Colombia. Una de sus primeras medidas fue ofrecer a los narcos un trato para detener la oleada de violencia. Más de 1.500 personas habían perecido en la guerra contra Escobar y, de una forma u otra, la situación tenía que acabar. La promesa electora de Gaviria (no negociar con criminales) quedó a un lado y ofreció a los narcos penas suaves si se rendían.




Entrada de la Carcel




El 19 de junio de 1981, el Parlamento colombiano votó a favor de una ley por la que sería inconstitucional extraditar a ciudadanos colombianos a otros países. Horas después, el helicóptero privado de Escobar aterrizaba en La Catedral, una prisión construida por él mismo, 50 guardias armados, vestidos con uniformes de estreno, observaban al capo de la droga entrar en el edificio. Escobar se dirigió al guardián, sacó de una funda de la pierna una SIG-Sauer de 9 mm y fue quitando las balas una por una, dejándolas caer al suelo. Lo había ensayado mucho frente al espejo.
Desde la Catedral, Escobar pudo reconstruir su maltrecho imperio. Durante los últimos dieciocho meses habían muerto asesinados muchos de sus sicarios, la policía se había incautado de 60.000 Kg. de cocaína y su infraestructura se tambaleaba. Ahora que disfrutaba de algo de paz, podía dedicarse a organizar de nuevo todo. La Catedral no estaba mal. Tenía bar, campo de fútbol y sauna. Escobar disponía incluso de una cabaña retirada en la que él y sus compañeros “prisioneros” podían recibir visitas femeninas. La Catedral tampoco era una prisión en sentido estricto: Escobar salía para ver partidos de fútbol en Medellín e incluso celebró su primer aniversario de encierro en una sala de fiestas. Mientras, el presidente Gaviria tenía que dar explicaciones con mucha frecuencia sobre por qué el criminal más importante del país vivía rodeado de lujos y podía entrar y salir a placer de su prisión. Escobar mandó ejecutar a dos empleados “desleales” entre los muros de La Catedral (colgados boca abajo y quemados) y ésa fue la gota que colmó el vaso. El 21 de julio de 1992, Gaviria envió al Ejército a La Catedral para trasladar a Escobar a una prisión normal de Bogotá. Pero los militares tenían miedo de entrar y esperaron a las Fuerzas Especiales. Cuando la cosa se calmó, Escobar había conseguido escapar como por arte de magia. Simplemente había salido andando ante el cordón de soldados: aun si armas, nadie se atrevió a detenerle.



OJO POR OJO




Con Escobar suelto, la cacería empezó otra vez. Se pidió ayuda a los Estados Unidos y el coronel Martínez y el Bloque rebúsqueda volvieron al trabajo. Escobar, por su parte, retomó con fuerza su carrera terrorista. En los seis mese siguientes a su huida de la cárcel, 65 policías fueron asesinados, y no transcurría una semana sin que explotara algún coche bomba. Finalmente, tras la explosión de una bomba en enero de 1993 junto a una librería en la que murieron 21 personas y 70 resultaron heridas, entre ella numerosos niños, Escobar empezó a recibir respuesta a sus delitos. El edifico de apartamentos en el que vivía su familia fue arrasado por dos coches bomba y la hacienda de su madre, incendiada. Otro coche bomba explotó frente a una vivienda propiedad de Escobar, hiriendo a su tía y a su madre. Un grupo llamado Los Pepes (perseguidos por Pablo Escobar) reclamó la autoría de los hechos. Los Pepes decían ser una milicia civil y declararon a los medios que vengarían todos los ataques de Escobar a ciudadanos inocentes. Su objetivo era acabar con escobar, sus cómplices y su patrimonio, y pondrían el dinero que hiciera falta. En sus primeras dos semanas de existencia, los Pepes mataron a 37 cómplices de Escobar, volaron sus propiedades y quemaron la colección de coches de época y de obras de arte del narcotraficante. Uno por uno fueron acabando con todos sus sicarios. No se libraron ni sus abogados. Tres de los, asustados renunciaron públicamente a ser sus defenderos. José Lozano, que cometió el error de seguir trabajando para Escobar en secreto tras renunciar públicamente, fue acribillado con 25 balazos en las calles de Medellín. En los meses siguientes caerían otros veinte empleados más de Escobar, entre ellos su cuñado y su primo. En julio secuestraron al carísimo semental de su hermano Roberto, Tremendo Terremoto, hallado veinte días después atada a un árbol, al sur de Medellín, sano... pero capado.
El fin de Escobar comenzó en octubre de 1993, cuando los Pepes atacaron el edifico de apartamentos de su familia con granadas. Su esposa e hijos, asustados por el ataque, volaron a Frankfurt y solicitaron asilo político en Alemania. Con la familia en el extranjero, al Bloque de Búsqueda le resultaría aún más difícil encontrar al traficante (ya no tendría motivos para reaparecer), pero los alemanes rechazaron la solicitud de asilo. De nuevo en Colombia, los Escobar, en un irónico giro de los acontecimientos, solicitaron al Gobierno protección contra Los Pepes. Se refugiaron en un hotel, mientras el Bloque de Búsqueda esperaba a que Pablo llamara a su familia. El Patrón no les decepcionó.




ACORRALADO



El 2 de diciembre de 1993, un día después de cumplir 44 años, Pablo Escobar olvidó por un momento que la policía escuchaba su conversación con su hijo. Habló largo rato y prometió llamar después. La segunda llamada sería su sentencia de muerte. Cuando Escobar llamó, el Bloque de Búsqueda localizó su posición en un par de minutos. En el edificio en el que irrumpieron no había capo de la droga alguno y pensaron que les había vuelto a burlar. Pero descubrieron que unos cables eléctricos cercanos habían desplazado la señal y que Escobar seguía hablando con su hijo. Hugo Martínez Jr. hijo del coronel Martínez y responsable de la Unidad de Escuchas Telefónicas del Bloque de Búsqueda, siguió la nueva señal hasta una sencilla y discreta casa del barrio. Miró por la ventana y, tras las cortinas a medio correr, distinguió a Escobar mirando hacia el exterior. El narco también lo vio a él y colgó. Martínez esperaba encontrarse con un ejército de sicarios, así que convocó a todos los refuerzos posibles. Pero en el interior se encontraba tan sólo Escobar y su guardaespaldas Limón. Cuando el ejército irrumpió en la casa, Limón saltó por una ventana hacia el tejado de la casa de atrás. Abrieron fuego y su cuerpo, acribillado por las balas, cayó desde el tejado. Escobar también empezó a disparar e incluso consiguió saltar al tejado tratando de escapar. Allí le alcanzaron primero dos balas: una en la rodilla, otra justo debajo del omoplato. Por último, el criminal más importante de Colombia y uno de los hombres más buscados del mundo recibió un tercer balazo letal junto a la oreja.






El cuerpo de Pablo Escobar yace sin vida junto con el grupo que le dió muerte










FECHAS Y FECHORÍAS


Declaró él solito la guerra a todo un Estado, se convirtió en la obsesión de la nación más poderosa del mundo y cayó por su amor a la familia...

  • 1949: El 1 de diciembre nace Pablo Escobar.
  • 1967: Deja la escuela.
  • 1969: Pasa un corto periodo de tiempo en prisión por robar un vehículo.
  • 1971: Secuestra y mata (aunque cobra el rescate) al odiado industrial Diego Echavarría y se convierte en un personaje adorado en la ciudad de Medellín.
  • 1975: Asesina a Fabio Restrepo y se hace con el control del negocio de la coca en Medellín.
  • 1976: Se casa con María Victoria, una joven de quince años. Debido a su edad, necesitan una dispensa especial del obispo; la iglesia no se atreve a negarla.
  • 1978: Es elegido concejal suplente de Medellín
  • 1979: Construye la Hacienda Nápoles, extravagante y con todos los lujos existentes en la época.
  • 1982: Se convierte en diputado suplente.
  • 1983: La primera vez que ocupa su escaño sufre las burlas de sus compañeros.
  • 1984: El ministro de Justicia, Rodrigo Lara, abanderado de la cruzada antiEscobar, es asesinado.
  • 1985: Escobar ofrece entregarse si el Gobierno promete no extraditarlo a EE.UU. Bogotá se niega.
  • 1985: El grupo guerrillero M19 irrumpe en el Palacio de Justicia de Bogotá: 95 muertos.
  • 1986: El Tribunal Supremo, aterrorizado, anula el acuerdo de extradición con EE.UU. El presidente Barco, presionado por Washington, firma uno nuevo.

  • 1987: Carlos Lehder es capturado y extraditado a EE.UU. Un año después le cae la perpetua.
  • 1989: Luis Galán, quien se perfilaba como próximo presidente de Colombia, es asesinado.
  • 1989: Una bomba estalla en un avión comercial en pleno vuelo en el que se supone que viaja Gaviria, sucesor de Galán. 110 personas mueren. Gaviria no se encontraba a bordo.
  • 1989: La policia mata a José Rodriguez Gacha.
  • 1990: Gaviria, recién elegido presidente de Colombia, ofrece al Cártel de Medellín aligerar las sentencias a cambio de su rendición.
  • 1991: Los tres hermanos Ochoa se entregan.
  • 1991: Una nueva ley declara inconstitucional la extradición. Escobar se entrega para ser "encerrado" en su propia prisión de superlujo, La Catedral.
  • 1992: El presidente Gaviria ordena el traslado de Escobar a una cárcel normal. Se fuega saliendo por su propio pie de la cárcel y desaparece.
  • 1993: Tras otro sangriento atentado perpetrado por Escobar se crea un grupo de respuesta. Los Pepes, una milicia civil que promete destruirle a él, sus cómplices y su patrimonio.
  • 1993: Roberto, hermano de Pablo, se entrega ante el temor de ser asesinado por los Pepes.
  • 1993: Un día después de cumplir los 44 años, el 2 de diciembre, Pablo Escobar muere a manos de los agentes del Bloque de Busqueda.

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