martes, 30 de septiembre de 2008

SPIELBERG - TRAILER

PUBLICACIÓN:FOTOGRAMAS,
NÚMERO: 1.807,
FECHA: ABRIL DE 1994,
AUTOR: Antonio Weirichter
GÉNERO: Reportaje
SECCIÓN: Cine

Con motivo del estreno de La lista de Schindler , se publicó en la revista FOTOGRAMAS una retrospectiva sobre toda la obra estrenada hasta la fecha del director Steven Spielberg.



SPIELBERG – TRAILER


APODADO EL REY MIDAS DE HOLLYWOOD, SETEVEN SPIELBERG HA COLOCADO CINCO FILMS DIRIGIDOS O PRODUCIDOS POR ÉL ENTRE LOS 10 MÁS TAQUILLEROS DE LA HISTORIA. A LO LARGO DE SU FILMOGRAFÍA SE PUEDEN DETECTAR UN NÚMERO DE CONSTANTES QUE PONEN DE EVIDENCIA LAS FOBIAS Y FILIAS DE ESTE MAGO DE LA COMERCIALIDAD.


EL DIABLO SOBRE RUEDAS
(Duel, 1971)



ARGUMENTO
Un vendedor vive la insólita pesadilla de ser perseguido a muerte por un gigantesco camión a cuyo conductor nunca llegará a ver.

CARRERA COMERCIAL
Un telefilm que en lugares como Europa se exhibió en salas de cine. Rodado en 16 días, recaudó más de 100 veces su coste de producción.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Premiado en el Festival de Cine Fantástico de Avoriaz. Muy buenas reseñas de la crítica (de TV).

CONSTANTES
Un brillante ejercicio de estilo, en la línea de Hitchcock, que sirvió para establecer la reputación de Spielberg.



LOCA EVASIÓN
(The Sugarland Express, 1974)




ARGUMENTO
Una pareja de fugitivos recorre Texas en busca de su hijo. Los persigue un pelotón de policías cada vez más numerosos.

CARRERA COMERCIAL
El primer largometraje de cine de Spielberg fue también su primer fracaso en taquilla.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Buenas críticas que le sirven para entrar en el selecto club del NCA (“nuevo cine americano”: Altman, Scorsese, De Palma”)

CONSTANTES
Lou Jean es uno de los pocos personajes femeninos fuertes de Spielberg. Seres normales enfrentados a fuerzas excepcionales: una constante de su obra.


TIBURÓN
(Jaws, 1975)



ARGUMENTO
Una pacífica población costera se ve asediada por un gran tiburón blanco.

CARRERA COMERCIAL

Spielberg firma (por primera vez) la película más taquillera de la historia del cine, hasta “La Guerra de las Galaxias”

REPUTACIÓN, PREMIOS
Nominaciones al “Oscar”: mejor película y mejor banda sonora (John Williams) pero no al mejor director. Pauline Kaen lo comparó con Eisenstein.

CONSTATES
La Universal lanza el film con una campaña promocional sin precedentes: Bruce, el tiburón mecánico, roba el protagonismo de la película.



ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE
(Close Encounters of the Third Kind, 1977)



ARGUMENTO
Un americano medio se deja poseer por una obsesión que lo lleva a asistir al primer contacto con vida extraterrestre.

CARRERA COMERCIAL
La Columbia, en crisis, se lo jugaba todo aquí. Los aliens de Spielberg resultaron ser los Reyes Magos: el título más taquillero de la historia del estudio.


REPUTACIÓN, PREMIOS

Alabado por los críticos y hasta por Ray Bradbury; “Oscars”: nominación al mejor director... pero no a la mejor película.


CONSTANTES
Rodaje supersecreto (una norma en su carrera). su obra más personal hasta la fecha: el guión incluye una perspectiva infantil así como su fascinación por el espacio exterior.




1941
(1941, 1971)




ARGUMENTO
Tras el ataque de Pearl Harbor, un presunto submarino japonés produce el pánico colectivo en Los Ángeles.

CARRERA COMERCIAL
Tras dos megaéxitos, un superbaratazo en la taquilla. La industria, ingrata, se arrepintió de haberle dado carta blanca.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Todos, incluido Spielberg, le reconocen algunas escenas brillantes que no salvan a este fracaso heroico de la quema.

CONSTANTES
La única comedia de Spielberg: mecánicamente eficaz pero no demasiado divertida.



EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA
(Raiders of the Lost Ark, 1981)



ARGUMENTO
Indiana Jones (Harrison Ford) se enfrenta a peligros sin cuento para evitar que el Arca caiga en manos de los malos.

CARRERA COMERCIAL
La primera colaboración entre Spielberg y George Lucas, los dos cineastas más taquilleros del momento, volvió a romper las taquillas.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Cuatro “Oscars” “técnicos” pero ninguno de los importantes. Críticos: muchos disfrutaron como niños, alguno vio en ella el acta de defunción del NCA

CONSTANTES
Y Spielberg se dijo, parafraseando al Ravel del Bolero: “Ritmo, sobre todo ritmo”. Un definitivo movie movie, aunque Spielberg se inspiró más en los comics.



E.T. EL EXTRATERRESTRE
(E.T. The Extraterrestrial, 1982)


ARGUMENTO
Un niño de otro mundo se hace amigo de otro de este, aprende algo de la cultura humana, enferma y regresa a su hogar.

CARRERA COMERCIAL
Con el dinero que dio E.T. podía haber puesto una conferencia a su casa (y enrollarse). Más de 50 licencias de productos de marketing inspirados en la película.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Nueve nominaciones, “Oscar” sólo los ganaron John Williams y los efectos sonoros y visuales. La crítica, benevolente, objetó la lágrima fácil.

CONSTANTES
Además de animar muñecos, este Gepetto sabe dirigir niños (Henry Thomas) y ponernos sentimentales. Otro rodaje secreto (“E.T. no significa extraterrestre”, insistía Steven)


INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO
(Indiana Jones and the Temple of Doom, 1984)



ARGUMENTO
Jones se descuelga por el Himalaya en busca de otro artefacto mágico. De paso, salva a unos cuantos niños esclavos.
CARRERA COMERCIAL
Spielberg: “Hago films de aventuras porque nadia más los hace y a mí me gusta verlos”. Clamor popular: “A mí también”.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Un único “Oscar”, para los efectos especiales. Crítica de Cahiers: “duplicación de un original que ya era una copia”

CONSTANTES
Spielberg: “No es una obra personal. A mí me gusta hacer películas sobre relaciones humanas”. La histérica Kate Capshaw hace añorar a la Karen Allen del Arca.


EL COLOR PÚRPURA
(The Color Purple, 1985)



ARGUMENTO
El tortuoso camino que lleva a Celie, una pobre mujer negra, a liberarse de la opresión patriarcal y convertirse en una persona libre y orgullosa.

CARRERA COMERCIAL
Rendimiento comercial por debajo de la media de Spielberg, pero aquí el director tenía otro objetivo en mente.

REPUTACIÓN, PREMIOS
11 nominaciones –no la de mejor director- y ni una sola estatuilla. Ante tal cante, la Academia le dio al siguiente año el premio Irving Thalberg.

CONSTANTES
Sus constantes varía más que las de un moribundo resucitado: base literaria prestigiosa, excelente dirección de actores, relaciones y emociones adultas, feminismo....



EL IMPERIO DEL SOL
(Empire of the Sun, 1987)



ARGUMENTO
Durante la invasión japonesa de Shanghai en 1941, un niño inglés de buena familia sufre un duro proceso de aprendizaje.

CARRERA COMERCIAL
Reincide en la líena seria y conoce otro fracaso, previsible: “Durante el rodaje, mi lado de productor me regañaba”.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Pese a defectos de construcción, para algunos es de lo más interesante de su autor. “Oscar” sigue mirando para otro lado.

CONSTANTES
Contiene la mejor y más adulta interpretación infantil de su obra (Christian Bale)




INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA
(Indiana Jones and the Last Crusade, 1989)







ARGUMENTO
Ahora en busca del Santo Grial y de su padre (Sean Connery), Indy vuelve a vérselas con los nazis

CARRERA COMERCIAL
Recaudación secuela de las anteriores.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Perverso. “Oscar” al mejor “montaje de efectos de sonido”. Críticos y fans descuenten si terceras parte fueron buenas.

CONSTANTES
Spielberg deja de lado el espíritu de David Lean y vuelve al parque de atracciones.




PARA SIEMPRE
(Always, 1989)





ARGUMENTO
Un piloto (Richard Dreyfuss) muere y se convierte en ángel de la guarda del pretendiente de su viuda (Holly Hunter)

CARRERA COMERCIAL
Nuevo fracaso comercial: Spielberg no parece tener mano para el cine de aspiraciones medianamente serias.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Un remake inútil que a pesar de su relativa modestia no pareció convencer a nadie. Quizá su film más fácil de olvidar.

CONSTANTES
¿Por qué no supo convertir este drama fantástico-sentimental en un éxito como el de la más tramposa “Ghost”?



HOOK, EL CAPITÁN GARFIO
(Hook, 1991)



ARGUMENTO
Unos niños son secuestrados. Su padre acude al rescate y de paso visita el parque de... eh, el país de Nunca Jamás.

CARRERA COMERCIAL
El botín fue menor de lo que se esperaba.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Cinco nominaciones decorativas, ninguna estatuillas. A la crítica le supo a poco aunque más bien lo que se hacía era... pesada.

CONSTANTES
El regreso al mundo de la fantasía infantil sirve para... ¿rejuvenecer?. La película que el Meter Pan del cine estaba casi condenada a hacer.



PARQUE JURÁSICO
(Jurassic Park, 1993)



ARGUMENTO
Penalidades de los visitantes de un parque de atracciones cuando estas se salen de su papel.

CARRERA COMERCIAL
La mayor saturación de pre-promoción y posmarketing de esta era. En medio, un récord de aquella que convierte todo lo antes visto en... prehistoria.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Solo tres nominaciones técnicas. Protestas de la crítica. “El libro era mejor”. Pero nadie se quedó sin verla.

CONSTANTES
Spielberg vuelve a las criaturas animadas. Los personajes humanos desaparecen aplastados por el antediluviano encanto de tiranosaurios y velocirraptores.


LA LISTA DE SCHINDLER
(Schindler’s list, 1994)





ARGUMENTO
Un capitalista del estraperlo organiza una fábrica con esclavos judíos y se las arregla para salvarlos de su destino en la Polonia ocupada.

CARRERA COMERCIAL
Su resultado comercial es todavía una incógnita pero Spielberg ha hecho saber que le tiene sin cuidado.

REPUTACIÓN, PREMIOS
Lluvia de nominaciones (12). La crítica se rinde por primera vez incondicionalmente ante Spielberg.

CONSTANTES
Nada que ver con su cine anterior. El horror profundo no permite juegos de manipulación. Por primera vez, Spielberg explora el efecto-realidad.








miércoles, 24 de septiembre de 2008

DICTADORES, BAJOS EN COLESTEROL


PUBLICACIÓN: CLIO
NUMERO: 40
FECHA: Febrero 2005
AUTOR: Xosé Arias.
GÉNERO: Reportaje
SECCIÓN: Historia


DICTADORES, BAJOS EN COLESTEROL




Portada del libro "Le Ricette del Duce"

UN LIBRO QUE IRONIZA SOBRE LAS RECETAS DEL DUCE DEJA ENTREVER QUE MUSSOLINI ERA UN GASTRÓNOMO REFINADO Y CURIOSO, PERO LA REALIDAD HISTÓRICA PARECE SER MUY DISTINTA: COMO OTROS DICTADORES, TENÍA PROBLEMAS ESTOMACALES Y SEGUÍA DIETAS RIGUROSAS.

En su biblioteca de temas gastronómicos, el fallecido escritor Manuel Vázquez Moltabán tenía un curioso volumen, Le Ricette del Duce, escrito por Vittorio Luchinat y Gian Franco Borelli y publicado en 1988. La obra era presentada lúdicamente por sus propios autores como “una falsificación excelente” y le atribuían un origen imaginado. Mussolini –explicaban los autores- habría apuntado de su puño y letra sus recetas preferidas en una pequeña libreta negra –el color fascista por excelencia- que habría tenido una trayectoria azarosa: al ser capturado Mussolini, disfrazado de militar alemán, su agenda culinaria habría acabado en manos de un oficial de la Wehrmacht. Este, a su vez, habría sido apresado por los soviéticos y, de modo rocambolesco, un agente del temido KGB habría entregado la agenda a un miembro del grupo terrorista italiano Brigadas Rojas en los año 70. Finalmente, habría llegado a las manos de los autories a través del brigadista.
Esta historia inventada permite presentar numerosas recetas supuestamente gratas al paladar del Duce, que –a la luz de ese inventario- se nos proyecta como un hombre hedonista y dado a la buena mesa: primeros platos variados, pasta abundante, pequecado, carne, verduras y dulces, incluyendo propuestas ideológicamente evocadoras, como las peras en camisa negra, en alusión al uniforme fascista. No obstante, esta relación de apetencias culinarias plantea un pregunta importante: ¿fue realmente Mussolini un gastrónomo refinado?

MUSSOLINI, ULCERAS Y DIETAS



Mussolini

La última gran biografía sobre el dictador, Mussolini, de Richard J.B. Bosworth, es clara al respecto. Si en su carrera política previa al acceso al poder Mussolini exhibió una imagen de virilidad y vitalismo, la cambió sustancialmente al convertirse en dictador. Entonces manifestó morigeración en el consumo de tabaco, bebida y comida, sobre todo desde que en 1925 padeció una brutal úlcera de estómago. El Duce siguió, a partir de entonces, una dieta rigurosa y ponderó en privado las virtudes del yogur. Asimismo, antes sus invitados periodistas hacía ostentación de su abstinencia de carne, vino y café.
Empeñado en manifestar su acción como la de una máquina sincronizada (“he convertido mi cuerpo en un motor que se halla sometido a una revisión y un control constantes”), presumía de su dieta austera: poca carne y mucha fruta y verduras frescas; sin te, café ni vino; sólo una manzanilla amenizaba su paladar por la tarde. Ya bajo la presión de la guerra, su salud se deterioró marcadamente hacia 1942. contraía frecuentes catarros y, según Bosworth, se ignora si ello obedecía a su úlcera o a una enfermedad contraída en el nuevo territorio del trópico adquirido por el imperio italilano. Lo cierto es que la imagen de Mussolini reflejó su desgaste (palidez, mejillas arrugadas, cuello fláccido). El otrora idolatrado maschio italiano dejó paso a un enfermo aplicado a seguir las instrucciones del médico.
A fines de aquel año se agravó su estado y perdió un veinticinco por ciento de su peso, aunque experimentó cierta mejora a inicios de 1943. Su dieta, esencialmente líquida, no le permitía sobreponerse, por su tendencia a vomitar. En esta época tomó la costumbre de “aflojarse los pantalones y apretarse el estómago con las manos”. En 1943 tenía estreñimiento, dolores estomacales brutales (“sentía como si alguien le pegara en el estómago con todas sus fuerzas”) e ingería poderosos purgantes. bosworth traza una hipótesis interesante al relacionar su visión del mundo con sus dolores “puede que la amargura que le inspiraban a Mussolini el mundo y la humanidad tuviese algo que ver con la obstrucción intestinal”. Su dieta era ya minimalista: té, pan tostado, leche y algo de fruta hervida.
Si embargo, desde inicios de 1944 hasta febrero de 1945 experimentó una notable mejoría (jugaba al tenis y engordó). Pero con la aparición de una depresión vinculada al desastroso curso de la guerra, retornaron los dolores estomacales que ya no lo abandonaron. Así, en 1945 –el años de su muerte, ejecutado por un grupo de partisanos- el otrora varonil y vigoroso Duce era poco menos que “un cadáver ambulante”. En definitiva, la figura de presunto gourmet o bon vivant del supuesto recetario antes citado es totalmente ajena a la torturada vida gástrica del autócrata italiano.


PRIMO DE RIVERA Y FRANCO, DOS PALADARES OPUESTOS


Miguel Primo de Rivera


Sin afán exhaustivo, una breve prospección por la faceta gastronímic ade dictadores conocidos permite entrever reñidas relaciones entre los placeres de la mesa y el ejercicio del poder casi absoluto. De este modo, en España, el general Miguel Primo de Rivera (dictador entre 1923 y 1930 y padre del fundador de la falange) y Francisco Franco ofrecen imágenes contrapuestas en este aspecto.
Primo de Rivera (1870-1930) era un hombre de costumbres muy distintas de las que Franco manifestó. Primo padecía una diabetes que le casuó problemas a lo largo de su vida por su incapacidad para ser fiel a las dietas prescritas, por lo que experimentó crisis cíclicas; su gula podía con su disciplina y sus viajes prohibidos a la despensa (a menudo con nocturnidad y alevosía) le producían accesos de fiebre que requerían atención médica. Tras serle recomendada una dieta, volvía a empezar el ciclo cuando atacaba de nuevo la despensa, hasta que en enero de 1930 la enfermedad combinada con una gripe le produjo una crisis mortal, que algunos admiradores del finado quisieron atribuir a las malas artes de la masonería (ya se sabe: los enemigos de España nunca duermen).
De hecho, la indisciplina astronómica de Primo se enmarcaba en un modus vivendi desordenado. “Sus costumbres personales –explicó el famoso hispanista Gerald Brenan en El laberinto español- eran tan irregulares y bohemias como su propia mentalidad. Aunque trabajaba muchas horas, estas eran dispersas y sin regla. Todas las noches se estaba charlando en los cafés o los casinos hasta las 3.00 o las 4.00 horas de la madrugada; dormía hasta las 8.00 o las 9.00 y, después del almuerzo, en pijama y gorro de dormir, volviíase a la cama a dormir la siesta hasta las 17.00 horas, al buen estilo español [...], de vez en cuando se permitía una juerga; con algunos amigos (mujeres incluidas), se encerraba en una casa de campo, descolgaba el teléfono y pasaba un par de días divirtiéndose. Después [...] volvía al trabajo.” Como podemos apreciar, el retrato de Brenan es diáfano en cuanto al desorden vital del dictador.


Franco
Franco (1892-1975), en cambio, fue el reverso de Primo. Hombre retraído, fue parco en la comida y la bebida y muy disciplinado en sus hábitos. Como remarca Stanley G. Payne (Franco), el dictador tenía un dominio extraordinario de la vejiga (no se levantó para orinar durante un consejo de ministros hasta 1968, con 76 años) y sus placeres sensuales eran muy limitados: “nunca le gustó fumar y en las comidas nunca bebió más de un vaso de vino (o, en las ocasiones especiales, un máximo de dos) [...]. La comida no era un acontecimiento en la vidad de El Pardo, dado que durante muchos años el feje de cocina fue un suboficial de la Guardia Civil de lealtad a toda prueba, pero cuyos talentos gastronímicos eran más bien limitados”. La bebida tampoco lo atraía y se limitiaba a tomar “una copa de manzanilla” o “una taza de café descafeinado” después de la comida. ¿Fue esta sobriedad gastronímica, unida a su disciplina, una de las razones que favorecieron su longevidad? Lo cierto es que el paladar no era una de sus prioridades.
En este sentido, es revelador el testimonio de Pedro Sainz Rodrúiguez, que debe tomarse con cautela por su conocida animadversión al dictador tras su efímero paso por el Gobierno en 1939. Según explicó en Don Juán, un reinado en la sombra. Franco no solo carecía de paladar (“No tenía el menor interés gastronímico; comía lo que le echaban”, manifestó), sino que temía ser envenenado. Cuenta que una vez le ofreció un caramelo de una bandeja y el dictador dijo: “No, no se moleste, tomaré uno de estos”, sin aceptar el que se le ofrecía. Narra asimismo cómo funcionaban sus dispositivos de protección culinaria: “Mucha gente no sabe que tenía un guardia civil que iba siempre con él y le servía personalmente el vino y el café, porque lo único en que podía hacérsele tomar veneno individualmente. Lo demás eran guisos y probablemente, se decía: “Para matarme a mí, tendrían que matar a toda la mesa [...]”. Cuando se lo invitaba a una cacería, prosigue Sainz, “invadían la cocina”, y concluye con un recuerdo gráfico al respecto: “En Santander, en un banquete del Club de Tenis, la Policía irrumpió en la cocina y allí no se echó ni un puñado de sal si que lo supervisase un sargento de la Guardia Civil”. Y es que los enemigos de España –que nunca dormían- también podían estar al acecho del puchero del invito Caudillo.


EL EJERCICIO DEL PODER: ¿UN ENEMIGO DEL PALADAR?


Stalin

La comida tampoco fue un placer para Stalin, uno de cuyos biógrafos, Donald Rayfield (en Stalin y los verdugos), abarda el tema de manera reveladora: “sin ser tan ascético como Hitler, Stalin demostraba poco inter´res por los placeres físicos. En la comida, valoraba la simplicidad, no la delicadeza: le bastaba con saber que no estaba envenenada. Controlaba su ingesta de alcohol y tabaco: emborrachaba a sus invitados, pero él permanecía sobrio, y su famosa pipa no era más que un accesorio que casi nunca encendía”. No obstante, en sus últimos años de vida –como señala Simon Sebag en La corte del zar rojo- organizó copisosa cenas que era, sobre todo, un pretexto para divertirse a costa de sus más próximos servidores: tras la comida, los hacía bailar – para lo cual ponía discos en un gramófono- y contemplar películas. En cuanto a Mao, una biografía de Jonathan Spence (Mao) destaca que padecía insominio y “comía de manera muy irregular; tenía mal la dentadura, lo cual a veces le provocaba abscesos peridentales”.
La cuestión de alimentación de los dictadores, sin embargo, puede resultar más importante de lo que aparentemente traslucen los apuntes históricos que aquí hemos esbozado y se enmarca también en la óptica que ha dominado el relato biográfico durante el último medio siglo. Si primero se menoscabó el papel del individuo por considerar que este tenía un protagonismo menor frente a las grandes dinámicas históricas, cuando se lo recuperó y la biografía –como género- enfatizó el papel decisivo de hombre y mujeres en los hechos históricos, la descripción de su vida cotidiana continuó ocupando un papel escasamente relevante.
En tal sentido, el estudio de las dolencias de grandes protagonistas de la historia (lo que se ha dado en llamar patobiografías, biografías que analizan patologías) puede aprotar elementos que faciliten la comprensión de su conducta y de sus decisiones. Así, el autor de un estudio que se enmarca en esta coordenadas, Julio González Iglesias (profesor universitario de Odontología y autor del estudio Bocas imperiales), hacía en el primer número de CLÍO interesantes precisiones al respecto.Afirmaba que si bien era “descabellado” convertir la enfermedad en “el motor de la historia”, no se podía ignorar su importancia: “Hitler por ejemplo, fue un neurótico compulsivo y un paciente aquejado de múltiples desarreglos y alifafes. ¿Alguien duda de que esa constitución enfermiza influyó en la personalidad del Führer y, por tanto, en la toma de decisiones para el destino de Alemania y del mundo entero?” En este sentido, explicar mejor la vida cotidiana de los dictadores –y, en concreto, un aspecto de esta destacado, como la nutrición- puede aportar elementos interesantes para interpretar sus figuras históricas.
Los dictadores más celebre no parecen haber sido capaces de conciliar la buena mesa con su autoridad desmedida. La necesidad de tenr un presencia licua y supervisar todos los asuntos relegó a un segundo plano el placer por las exquisiteces gastronómicas. Retornando al principio del artículo, las apócrifas y variadas recetas del Duce son tan divertidas como improbable resulta su existencia. Ello obedece a que, en buena medida, dictador se escribe con d de dieta.





EL VEGETARIANISMO COMO IDEOLOGÍA





El vegetarianismo como un componente esencial del ideario hitleriano se constata de manera obvia en sus llamadas conversaciones de sobremesa, los monólogos que el líder nazi realizaba después de las comidas o en la llamada hora del té (veáse CLÍO, número 29). En ellos incluso manifestó una teoría histórica al respecto.
Así, por ejemplo, señalaba que el hombre se volvió carnivoro “porque en la época glacial lo obligaron a ello las circunstancias. Lo incitaron también a cocer los alimentos, costumbre que tienen hoy, como se sabe consecuencias perniciosas”. Por consiguientes, el vegetarianismo corresponde al estado natural del hombre:”Basta con observar lo que sucede a nuestro alrededor para que nos demos cuenta de que los niños sienten una extraordinaria repugnancia por la carne”.
Asimismo, consideraba que existía un nexo directo entre la longevidad y la nutrición: “Si la media de la vida humana está actualmente en progresión, es porque otra vez se vuelve a una alimentación naturista”. De modo coherente, era un entusiasta abanderado de los platos elaborados con pescado: “Alemania consume anualmente unos doce kilos de pescado por habitante. Japón, entre ciuncuenta y sesenta kilos. ¡Todavía tenemos margen!” Si nos atenemos a todo los expuesto, no es de extrañar que Hitler alabase la cocina italiana por disponer de una amplia variedad gastronómica sin recurrir a la carne: “Los pueblos meridionales no conocen la alimentación a base de carne, ni la cocción. He vivido maravillosamente en Italia. La cocina de Roma, ¡qué delicia!”.

sábado, 6 de septiembre de 2008

EL REY DE LA COCA

Publicación: FHM
Fecha: Julio de 2006

Autor: Amir Andriesse
Género: Reportaje

Sección: Sociedad










EL REY DE LA COCA















Repasamos la increíble peripecia vital del infame Pablo Escobar, capo del Cártel de Medellín y el mayor criminal civil de la historia de la humanidad.


Un trabajador de la Agencia Antidroga de Estados Unidos dijo una vez que Pablo Escobar era a la cocaína lo que Henry Ford a los automóviles. A nosotros no se nos habría ocurrido nada mejor...
“¡Idiotas! ¡Ése no es mi hijo! ¡Habéis disparado al hombre equivocado!”. Hermilda, madre de Pablo escobar, miraba triunfante a los policías situados junto al cuerpo que señalaba con el dedo. Ese fiambro no era su hijo. Pero los policías le dijeron que se apartara para dejar sitito a una camilla que descendió desde el techo de una casa cercana. Sobre ella, un hombre descalzo, con los vaqueros con el dobladillo vuelto y un jersey azul. Tenía sangre pegada a la negrísima barba. Era su hijo. La mujer sintió dolor y enfado; también alivio “Ahora por fin descansa en paz”.
Pablo Emilio Escobar Gaviria nació el 1 de diciembre de 1949 en el seno de una familia que, por entonces y en la Colombia rural, se podría considerar de clase media (aunque luego intentaría hacer creer a los demás que procedía de una familia pobre). Dejó el colegio con diecisiete años para tener más tiempo libre que dedicar a su nueva afición: fumar hierba. La marihuana colombiana era la mejor del mundo, además de barata y fácil de conseguir. Pablo fue, hasta el día de su muerte, consumido acérrimo. Se levantaba a las dos de la tarde y lo primero que hacía era ponerse a fumar; se pasaba los días colgado.
La carrera delictiva de Escobar comenzó con pequeños delitos, como vender décimos de lotería falsos o tabaco ilegal y robar en la calle. Era un tipo bajito (no llegaba a 1,70 m), regordete, con una gran cabeza coronada por una espesa mata de pelo negro y un enorme y mugriento bigote. Además, tenía más cojones que todos los que le rodeaban. Quizá a causa de los porros, el caso es que Pablo tenía la capacidad de mantenerse excepcionalmente en clama mientras el resto de la gente se dejaba llevar por el pánico. Empleaba esta cualidad para impresionar a sus amigos hampones y, sobre todo, para inspirarles temor. En esta época empezó a dar rienda suelta a su lado violento, en ocasiones letal. Si alguien le debía dinero, hacía que le secuestraran. Si la familia no podía o no quería pagar el rescate, liquidaba al rehén. A veces se lo cargaba incluso habiendo cobrado el rescate, como aviso a navegantes.




AQUÍ ESTOY YO





Dos fotos de los primeros "fichajes" de Pablo Escobar (la segunda foto es una portada de un libro).



En los años 70, la generación de los marihuaneros descubrió la cocaína, y Pablo Escobar construyó los fundamentos del imperio que lo convertiría en uno de los hombres más ricos del mundo. Levantó este imperio junto con los hermanos Ochoa, Carlos Lehder y José Rodriguez Gacha. La forma en que en que se hizo con el control definía muy bien su estilo: Fabio Restrepo era uno de los primeros capos de la coca en Medellín. A mediados de aquella década, enviaba unos 60 kilos de coca a Miami una o dos veces al año. Pablo se puso en contacto con Restrepo porque quería venderle algo de coca sin cortar. El lugar de la cita que dispuso Pablo era un apartamento sucio, con ropa tirada por todas partes. Él iba vestido como el típico maleante callejero: camiseta talla XX, vaqueros descoloridos con el dobladillo subido y zapatillas de deporte hechas polvo. Restrepo compró los 14 kilos que tenía Escobar en un cajón mugroso y se burló de aquel enanito gordinflón. Dos meses después, Restrepo fue asesinado y pablo se convirtió en el nuevo “Patrón” de Medellín.
Los lugareños estaban encantados con Escobar porque les daba trabajo y buenos sueldos. Vivían en Barrio Pablo, donde Escobar inauguraba canchas de fútbol y estrechaba la mano de los pensionistas. Era el héroe de la ciudad, el hombre que había conseguido que Medellín saliera en los mapas. Pablo llevaba el mismo estilo de vida de los capos de la droga de Corrupción en Miami. En 1979 construyó una hacienda de casi 30 km2 que llamó Nápoles. Sólo el terreno le costó 50 millones de euros... En ella creó una pista de aterrizaje, seis piscinas, un par de lagos y carreteras. Tenía elefantes, cebras y otros animales exóticos. Delante de la mansión colocó un sofá lleno de agujeros de bala que decía que había pertenecido a Bonnie y Clyde. Nápoles era la absurda y extravagante manera que tenía Pablo de demostrar que era un hombre hecho a sí mismo. Y no tenía inconveniente en mostrar al mundo cómo lo había logrado. Sobre la entrada de la propiedad, a modo de trofeo, puso el avió en el que llevó su primer cargamento de drogas.




EL VANIDOSO








Pero Escobar quería más. No le bastaba con ser amado por “su gente” y tener más dinero del que podría gastar. Ansiaba reconocimiento y se empezó en conseguirlo comprándose una carrera política. En 1982 resultó “elegido” representante suplente en el Congreso colombiano por el partido Nuevo Liberalismo. Así, Escobar consiguió estatutos y pasaporte diplomático, gracias al cual lograría su gran sueño de viajar a Estados Unidos, sentarse en el porche de su enorme finca de Florida e incluso visitar la Casa Blanca.
Pero cuando Escobar se disponía a hacerse cargo de su escaño en el Congreso, su sueño político se vino abajo. Bogotá no era Medellín, y sus compañeros congresistas sabía cómo había masado su fortuna, la forma en que había llegado hasta ahí, y protestan encendidamente. El recién nombrado ministro de Justicia, Rodrigo Lara, intentó dejar a Pablo en evidencia y lo acusó de hacer sobornos y usar dinero negro para campañas políticas. El pasaporte diplomático le fue confiscado y acabó ruidosamente expulsado del partido.
Escobar estaba furioso, herido en su orgullo. Tres meses después, Lara fue asesinado. El chaleco antibalas regalo del embajador americano estaba a su lado, aunque no le habría servido de mucho: le dispararon a bocajarro siete balas con una ametralladora. Escobar pasó de ser héroe local a enemigo público humero uno: se abría la veda.
El mayor temor de Escobar era se extraditado a Estados Unidos. “Prefiero una lápida en Colombia que una celda en Estados Unidos”, solía decir. Luchó con todos su medios contra el convenio de extradición que había acordado el Gobierno. Desde el asesinato de Lara, murieron treinta jueces relacionados con el convenio. En noviembre de 1985, varios miembros del grupo guerrillero M19 asaltó el Palacio de Justicia de Bogotá (financiados por Escobar). Tras el asedio habían perdido la vida 95 empleados de justicia, entre ellos once de los veinticuatro jueces supremos.



COSECHA ROJA




Luis Galán, el hombre que echó a Escobar del partido de los Nuevos Liberales iba directo a la presidencia de Colombia. No dejó pasar la oportunidad de vocear que, en cuanto asumiera el cargo, declararía la guerra a Escobar y al Cártel de Medellín, así que Don Pablo se lo despachó. Sin embargo, en el intento de asesinato de su sucesor, César Gaviria, Escobar cometió un error gravísimo. Puso una bomba en un avión comercial en el que se suponía que viajaba Gaviria. Murieron 110 personas, entre ellas dos estadounidense, pero Gaviria ni siquiera iba a bordo. Con este acto de terrorismo, Escobar se convirtió no sólo en objetivo para Colombia, sino en el enemigo público número 1 de Estados Unidos. En los primeros cuatro meses tras la muerte de Galán, veinte traficantes fueron extraditados a Estados Unidos y, con la ayuda de sus aliados norteamericanos, el presidente Barco creó unos cuerpos policiales especiales. Uno de ellos, el Bloque de Búsqueda, tenía un único objetivo: encontrar y arrestar a los grandes capos del Cártel de Medellín: Gacha, los hermanos Ochoa y, por supuesto, Pablo Escobar. La unidad la dirigiría el coronel Hugo Martínez. En las primeras dos semanas de existencia, murieron 30 de sus 200 hombres. Sus identidades eran un secreto, pero eso no evitó que fueran asesinados uno a uno. Parecía imposible mantener algo en secreto a Pablo Escobar: todos los taxistas y los repartidores de periódicos de la ciudad seguían leales al patrón.
Colombia estaba en guerra. Todas las noches se producían explosiones en Bogotá, pequeñas, grandes, de advertencia... pero sobre todo de acoso al Gobierno. Un autobús de 500 kilos de explosivos detonó fuera de la sede del servicio secreto colombiano, registrándose 70 muertos y cientos de heridos..





UNA JAULA DE ORO


En mayo de 1990, César Gaviria fue proclamado presidente de Colombia. Una de sus primeras medidas fue ofrecer a los narcos un trato para detener la oleada de violencia. Más de 1.500 personas habían perecido en la guerra contra Escobar y, de una forma u otra, la situación tenía que acabar. La promesa electora de Gaviria (no negociar con criminales) quedó a un lado y ofreció a los narcos penas suaves si se rendían.




Entrada de la Carcel




El 19 de junio de 1981, el Parlamento colombiano votó a favor de una ley por la que sería inconstitucional extraditar a ciudadanos colombianos a otros países. Horas después, el helicóptero privado de Escobar aterrizaba en La Catedral, una prisión construida por él mismo, 50 guardias armados, vestidos con uniformes de estreno, observaban al capo de la droga entrar en el edificio. Escobar se dirigió al guardián, sacó de una funda de la pierna una SIG-Sauer de 9 mm y fue quitando las balas una por una, dejándolas caer al suelo. Lo había ensayado mucho frente al espejo.
Desde la Catedral, Escobar pudo reconstruir su maltrecho imperio. Durante los últimos dieciocho meses habían muerto asesinados muchos de sus sicarios, la policía se había incautado de 60.000 Kg. de cocaína y su infraestructura se tambaleaba. Ahora que disfrutaba de algo de paz, podía dedicarse a organizar de nuevo todo. La Catedral no estaba mal. Tenía bar, campo de fútbol y sauna. Escobar disponía incluso de una cabaña retirada en la que él y sus compañeros “prisioneros” podían recibir visitas femeninas. La Catedral tampoco era una prisión en sentido estricto: Escobar salía para ver partidos de fútbol en Medellín e incluso celebró su primer aniversario de encierro en una sala de fiestas. Mientras, el presidente Gaviria tenía que dar explicaciones con mucha frecuencia sobre por qué el criminal más importante del país vivía rodeado de lujos y podía entrar y salir a placer de su prisión. Escobar mandó ejecutar a dos empleados “desleales” entre los muros de La Catedral (colgados boca abajo y quemados) y ésa fue la gota que colmó el vaso. El 21 de julio de 1992, Gaviria envió al Ejército a La Catedral para trasladar a Escobar a una prisión normal de Bogotá. Pero los militares tenían miedo de entrar y esperaron a las Fuerzas Especiales. Cuando la cosa se calmó, Escobar había conseguido escapar como por arte de magia. Simplemente había salido andando ante el cordón de soldados: aun si armas, nadie se atrevió a detenerle.



OJO POR OJO




Con Escobar suelto, la cacería empezó otra vez. Se pidió ayuda a los Estados Unidos y el coronel Martínez y el Bloque rebúsqueda volvieron al trabajo. Escobar, por su parte, retomó con fuerza su carrera terrorista. En los seis mese siguientes a su huida de la cárcel, 65 policías fueron asesinados, y no transcurría una semana sin que explotara algún coche bomba. Finalmente, tras la explosión de una bomba en enero de 1993 junto a una librería en la que murieron 21 personas y 70 resultaron heridas, entre ella numerosos niños, Escobar empezó a recibir respuesta a sus delitos. El edifico de apartamentos en el que vivía su familia fue arrasado por dos coches bomba y la hacienda de su madre, incendiada. Otro coche bomba explotó frente a una vivienda propiedad de Escobar, hiriendo a su tía y a su madre. Un grupo llamado Los Pepes (perseguidos por Pablo Escobar) reclamó la autoría de los hechos. Los Pepes decían ser una milicia civil y declararon a los medios que vengarían todos los ataques de Escobar a ciudadanos inocentes. Su objetivo era acabar con escobar, sus cómplices y su patrimonio, y pondrían el dinero que hiciera falta. En sus primeras dos semanas de existencia, los Pepes mataron a 37 cómplices de Escobar, volaron sus propiedades y quemaron la colección de coches de época y de obras de arte del narcotraficante. Uno por uno fueron acabando con todos sus sicarios. No se libraron ni sus abogados. Tres de los, asustados renunciaron públicamente a ser sus defenderos. José Lozano, que cometió el error de seguir trabajando para Escobar en secreto tras renunciar públicamente, fue acribillado con 25 balazos en las calles de Medellín. En los meses siguientes caerían otros veinte empleados más de Escobar, entre ellos su cuñado y su primo. En julio secuestraron al carísimo semental de su hermano Roberto, Tremendo Terremoto, hallado veinte días después atada a un árbol, al sur de Medellín, sano... pero capado.
El fin de Escobar comenzó en octubre de 1993, cuando los Pepes atacaron el edifico de apartamentos de su familia con granadas. Su esposa e hijos, asustados por el ataque, volaron a Frankfurt y solicitaron asilo político en Alemania. Con la familia en el extranjero, al Bloque de Búsqueda le resultaría aún más difícil encontrar al traficante (ya no tendría motivos para reaparecer), pero los alemanes rechazaron la solicitud de asilo. De nuevo en Colombia, los Escobar, en un irónico giro de los acontecimientos, solicitaron al Gobierno protección contra Los Pepes. Se refugiaron en un hotel, mientras el Bloque de Búsqueda esperaba a que Pablo llamara a su familia. El Patrón no les decepcionó.




ACORRALADO



El 2 de diciembre de 1993, un día después de cumplir 44 años, Pablo Escobar olvidó por un momento que la policía escuchaba su conversación con su hijo. Habló largo rato y prometió llamar después. La segunda llamada sería su sentencia de muerte. Cuando Escobar llamó, el Bloque de Búsqueda localizó su posición en un par de minutos. En el edificio en el que irrumpieron no había capo de la droga alguno y pensaron que les había vuelto a burlar. Pero descubrieron que unos cables eléctricos cercanos habían desplazado la señal y que Escobar seguía hablando con su hijo. Hugo Martínez Jr. hijo del coronel Martínez y responsable de la Unidad de Escuchas Telefónicas del Bloque de Búsqueda, siguió la nueva señal hasta una sencilla y discreta casa del barrio. Miró por la ventana y, tras las cortinas a medio correr, distinguió a Escobar mirando hacia el exterior. El narco también lo vio a él y colgó. Martínez esperaba encontrarse con un ejército de sicarios, así que convocó a todos los refuerzos posibles. Pero en el interior se encontraba tan sólo Escobar y su guardaespaldas Limón. Cuando el ejército irrumpió en la casa, Limón saltó por una ventana hacia el tejado de la casa de atrás. Abrieron fuego y su cuerpo, acribillado por las balas, cayó desde el tejado. Escobar también empezó a disparar e incluso consiguió saltar al tejado tratando de escapar. Allí le alcanzaron primero dos balas: una en la rodilla, otra justo debajo del omoplato. Por último, el criminal más importante de Colombia y uno de los hombres más buscados del mundo recibió un tercer balazo letal junto a la oreja.






El cuerpo de Pablo Escobar yace sin vida junto con el grupo que le dió muerte










FECHAS Y FECHORÍAS


Declaró él solito la guerra a todo un Estado, se convirtió en la obsesión de la nación más poderosa del mundo y cayó por su amor a la familia...

  • 1949: El 1 de diciembre nace Pablo Escobar.
  • 1967: Deja la escuela.
  • 1969: Pasa un corto periodo de tiempo en prisión por robar un vehículo.
  • 1971: Secuestra y mata (aunque cobra el rescate) al odiado industrial Diego Echavarría y se convierte en un personaje adorado en la ciudad de Medellín.
  • 1975: Asesina a Fabio Restrepo y se hace con el control del negocio de la coca en Medellín.
  • 1976: Se casa con María Victoria, una joven de quince años. Debido a su edad, necesitan una dispensa especial del obispo; la iglesia no se atreve a negarla.
  • 1978: Es elegido concejal suplente de Medellín
  • 1979: Construye la Hacienda Nápoles, extravagante y con todos los lujos existentes en la época.
  • 1982: Se convierte en diputado suplente.
  • 1983: La primera vez que ocupa su escaño sufre las burlas de sus compañeros.
  • 1984: El ministro de Justicia, Rodrigo Lara, abanderado de la cruzada antiEscobar, es asesinado.
  • 1985: Escobar ofrece entregarse si el Gobierno promete no extraditarlo a EE.UU. Bogotá se niega.
  • 1985: El grupo guerrillero M19 irrumpe en el Palacio de Justicia de Bogotá: 95 muertos.
  • 1986: El Tribunal Supremo, aterrorizado, anula el acuerdo de extradición con EE.UU. El presidente Barco, presionado por Washington, firma uno nuevo.

  • 1987: Carlos Lehder es capturado y extraditado a EE.UU. Un año después le cae la perpetua.
  • 1989: Luis Galán, quien se perfilaba como próximo presidente de Colombia, es asesinado.
  • 1989: Una bomba estalla en un avión comercial en pleno vuelo en el que se supone que viaja Gaviria, sucesor de Galán. 110 personas mueren. Gaviria no se encontraba a bordo.
  • 1989: La policia mata a José Rodriguez Gacha.
  • 1990: Gaviria, recién elegido presidente de Colombia, ofrece al Cártel de Medellín aligerar las sentencias a cambio de su rendición.
  • 1991: Los tres hermanos Ochoa se entregan.
  • 1991: Una nueva ley declara inconstitucional la extradición. Escobar se entrega para ser "encerrado" en su propia prisión de superlujo, La Catedral.
  • 1992: El presidente Gaviria ordena el traslado de Escobar a una cárcel normal. Se fuega saliendo por su propio pie de la cárcel y desaparece.
  • 1993: Tras otro sangriento atentado perpetrado por Escobar se crea un grupo de respuesta. Los Pepes, una milicia civil que promete destruirle a él, sus cómplices y su patrimonio.
  • 1993: Roberto, hermano de Pablo, se entrega ante el temor de ser asesinado por los Pepes.
  • 1993: Un día después de cumplir los 44 años, el 2 de diciembre, Pablo Escobar muere a manos de los agentes del Bloque de Busqueda.

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